viernes, 18 de julio de 2014
Comunicado sobre conformación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Patagonia
A todas las organizaciones sindicales, políticas, territoriales, indígenas y al conjunto de compañeros de militancia, queremos comunicarles con profundo dolor que la organización Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Argentina, se ha disuelto debido a la decisión inorgánica y antiestatutaria de la mayoría de su Comité Central de separar del mismo a los dos integrantes del CC que eran parte de la Regional Patagonia. Este hecho rompió con toda la historia de la organización y con sus principios de poner en pie una organización revolucionaria que rompiese con los vicios burocráticos de la vieja izquierda y por ello consideramos de hecho disuelta a esa antigua organización
En ese sentido consideramos que ninguno de los núcleos que quedaron conformados (básicamente la regional Patagonia -Chubut y Santa Cruz- del MIR por un lado y Buenos Aires y Mendoza por otro) puede arrogarse ni el nombre de la organización ni el de la prensa de lo que fue una construcción colectiva, que nació hace más de cinco años por la fusión de dos grupos políticos, centralmente constituidos en aquel momento en Chubut y Buenos Aires. Solicitamos por ello fraternalmente que ningún grupo continué denominándose MIR Argentina ni edite la revista “A Vencer”. En breve nosotros comenzaremos a editar una nueva publicación que será el órgano oficial de nuestra organización.
Por ello los compañeros de la Regional Patagonia hemos decidido construir una nueva organización, que se denominara Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Patagonia, asumiendo este regionalismo del nombre como una debilidad y como una situación transitoria, que esperamos superar, continuando nuestra militancia por la construcción de un partido revolucionario de la clase obrera a nivel nacional e internacional, tal como lo expresan las tradiciones revolucionarais que retomamos, aquellas expresadas en el legado de Ernesto Guevara, León Trotsky, y la experiencia del PRT argentino y el MIR chileno, entre otros.
Las causas de esta división se debieron a la incapacidad de la mayoría de la Dirección Nacional del MIR para saber procesar los debates teóricos y políticos que se dieron en el seno de la organización. De hecho los problemas quedaron expresados desde nuestro último congreso, donde la amplia mayoría de la organización votó una orientación política de masas que rompía con la praxis sectaria que había llevado parte de la organización, y que finalmente fue frenada por algunos de los miembros del CC en los meses siguientes.
A esto se sumó la evidente incapacidad de la mayoría del CC para comprender la verdadera dimensión de lo significa la construcción de una organización revolucionaria leninista, el tipo de relación que se debe establecer entre el comité central y las regionales, y los grados de autonomía o de verticalidad que planteamos en una organización centralista-democrática como la nuestra. Fue muy claro que la mayoría del CC tenía una postura ultra centralista que pretendía definir todo lo que sucedía en cada regional. Este debate se planteaba también hacia los frentes, donde se pretendía imponer una política definida desde arriba, en lugar de que el CC fuese el espacio de síntesis y articulación de la política generada desde los espacios de frente y desde los equipos de “base”.
Otra de los debates se centro en la construcción del Frente de Liberación Nacional y Social y el grado de amplitud de esa construcción. La mayoría del CC nunca estuvo convencida de esta línea votada por la mayoría del congreso y nunca la llevo adelante decididamente. De esta forma se enfrentaba una política amplia y de unidad contra una sectaria que solo veía posible la unidad en los límites de la izquierda tradicional, excluyendo al resto de los sectores del campo popular (nacionalistas, ambientalístas, cristianos, indigenistas, etc).
Los revolucionarios aprendemos de los errores y acumulamos experiencia. En más de cinco años de construcción de una organización nacional hemos crecido y reafirmado nuestras convicciones y nuestra perspectiva política. Por eso, en vez de desanimarnos, vamos a seguir apostando a la construcción del partido revolucionario de la clase obrera y de un frente de liberación nacional y social, como pilares para la construcción de una sociedad liberada de toda forma de explotación y de opresión.
Con estas tareas seguiremos dedicando nuestras fuerzas militantes construir una sociedad socialista.
• Por el poder obrero y popular
• Por la construcción del partido revolucionario de los trabajadores.
MIR Patagonia
SANTUCHO VIVE EN LA UNIDAD DEL GUEVARISMO
El 19 de julio de 1976 cayó en combate el máximo dirigente de la revolución socialista en la Argentina: Mario Roberto Santucho, junto a otros cinco dirigentes y cuadros del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT): Domingo Menna, Jorge Benito Urteaga, Liliana Delfino, Fernando Gértel y Ana María Lanzilloto. Pese a ello, el Partido prosiguió en la primera fila del enfrentamiento a la dictadura contra revolucionaria y cayó en el campo de batalla de la lucha de clases argentina.
Un breve balance lo demuestra: fueron muertos o desaparecidos ocho de sus nueve principales dirigentes, el 80% de sus principales cuadros y entre el 40 y el 45% de sus seis mil militantes y simpatizantes organizados. Hemos precisado el nombre de casi dos mil de ellos, que representan más del 20% de los muertos y desaparecidos. Santucho, los seis mil compañeros organizados, los que pagaron con sus vidas la lucha por la revolución socialista, y los que continuaron esa lucha sin bajar nunca las banderas, trascendieron los marcos de la organización para insertarse definitivamente en la historia grande de nuestra Argentina.
¡Gloria y honor para el PRT y sus militantes!
Caído en combate Santucho y desaparecido su cuerpo, la burguesía capitalista intentó hacer desaparecer su mensaje y su lucha. Lo logró durante 25 años, hasta que la Rebelión Popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 le devolvió la palabra. Esta fue protagonizada por el pueblo oprimido y explotado, y su efecto restituyó la necesidad del análisis de las clases sociales en la sociedad y en la revolución.
Junto con este logro, y producto de él, comenzamos a recuperar el lenguaje marxista y revolucionario, los libros, películas y folletos con los escritos del PRT y de Santucho crecieron en número y en interés. Para retomar la lucha contra la explotación fue necesario enfrentar al posmodernismo que negaba la necesidad de la organización revolucionaria, planteaba la inexistencia del imperialismo, y sostenía la ambigüedad de los objetivos, en los que, en el mejor de los casos, el socialismo era suplantado por el “cambio social”. Paralelamente nacieron otros grupos de militantes guevaristas que reivindicaban aquello que estas corrientes consideraban el mayor de los males para el pueblo: la lucha por el poder. El principal y más logrado escrito de Santucho, “Poder burgués y poder revolucionario”, volvió a ser leído por algunos miles de militantes.
La importancia de este escrito está en que allí se esclarece la necesidad de derrotar a la burguesía y destruir el poder de la clase dominante y sustituirlo por el poder obrero y popular para terminar con el capitalismo, la explotación del hombre por el hombre, e iniciar la construcción del socialismo en los términos que lo expusieran otros grandes revolucionarios como Carlos Marx y Ernesto Guevara.
Se había abandonado la lucha por el poder por lo que las corrientes que intentaban darse una política revolucionaria deambulaban sin un rumbo preciso. Otros militantes asociaban la lucha revolucionaria con la violencia sin más. Ante la desaparición de las fuerzas revolucionarias, a las orgánicas trotskistas que habían tenido poca participación en el período anterior se les facilitaba la crítica a nuestra tradición revolucionaria.
Surgió una nueva izquierda con el atractivo de la novedad, pero que en gran parte no se asentaba en las experiencias más elevadas de la clase obrera y el pueblo realizada en las décadas de 1960 y 1970; por el contrario se negaba esa experiencia, y se la criticaba, aunque al mismo tiempo se reivindicaba inconsecuentemente al Che Guevara.
Transcurrido poco más de una década de la Rebelión, al fracasar nuevamente el intento de desarrollar el país y lograr el bienestar del pueblo liderados por la burguesía nacional, la lucha de clases ha dado un paso adelante. La clase obrera comienza a estar cada día más en el centro de la vida política nacional. Ello empuja a que se pongan en juego las enseñanzas y los aprendizajes que hemos realizado en aquellos años de ofensiva general revolucionaria, en los ‘60s y ‘70s.
Entre la militancia y crecientes sectores del pueblo avanza la conciencia de la necesidad de formar una corriente política que deje atrás la integración al sistema, el sectarismo, el oportunismo, que recupere los valores éticos de Santucho y sus compañeros y compañeras, y que llame a unificar orgánicamente a los más amplios sectores de la clase obrera y el pueblo. Es necesaria la unión del pueblo por abajo sin tutelas de ninguna fracción de la burguesía. Se visualiza la necesidad de unificar a todas las fuerzas del pueblo en un gran frente de liberación nacional y social para romper definitivamente con la dependencia del imperialismo, de los organismos financieros internacionales, el sometimiento a la justicia imperial y de las clases e instituciones de la burguesía nacional argentina.
Nuestro programa y nuestras propuestas se inspiran en los ideales de mayo de 1810, de Moreno, Castelli, Belgrano, Monteagudo, Artigas, Güemes, Azurduy y San Martín, los rebeldes de los 1º de mayo, de la Semana Trágica y la Patagonia Rebelde, el 17 de Octubre, el Cordobazo y el Rosariazo, los héroes de Trelew, las jornadas de junio y julio de 1975, los chicos de la noche de los lápices, los resistentes a la Dictadura contrarrevolucionaria, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el pueblo que luchó contra el neoliberalismo en Cutral-Co, Plaza Huincul, Mosconi, Tartagal, Santiago del Estero y en otros cientos de lugares, levantando esas tradiciones combativas y revolucionarias el pueblo argentino reclama impetuosamente ser protagonista de una nueva etapa de lucha. Con Mario Roberto Santucho, Agustín Tosco y Ernesto Che Guevara como máximos representantes del pueblo trabajador argentino y latinoamericano estamos reconstruyendo la posibilidad real de luchar por la segunda independencia, la unidad latinoamericana y el socialismo.
MIR PATAGONIA - PROPUESTA TATU - Agrupación Estudiantil NUEVA OPCIÓN - JUVENTUD GUEVARISTA
domingo, 12 de enero de 2014
Ganancias para los patrones, palos para el pueblo
Nuevamente, como ya es costumbre todos los años, el gobierno municipal de Gustavo Pulti impulsó un nuevo aumento del precio del boleto de colectivos en verano, llevando el costo del mismo a $ 3, 97.
Como siempre sucede desde hace años, el aumento del boleto contó con la complicidad del conjunto de los bloques partidarios, desde la UCR hasta el PRO, pasando por el Massismo y Agrupación Atlántica.
Los usuarios del transporte publico en mar del plata, trabajadores y estudiantes en su mayoría, sabemos muy bien los subsidios millonarios que reciben los empresarios del transporte, y las pésimas condiciones del servicio. este aumento, viene a ratificar una vez mas, que Pulti y los partidos de "oposición" mas allá de discursos ocasionales, defienden en bloque las ganancias patronales, y están dispuestos a garantizar las mismas a fuerza de palos.
tal es así, que en el día de hoy, un conjunto de organizaciones políticas, sociales y estudiantiles, nos movilizamos al municipio exigiendo que se frene el aumento, y lo único que obtuvimos como respuesta fue represión y encarcelamiento.
hasta el momento se contabilizan 22 detenidos en total, de los cuales 4 son menores de edad.
este dato, por si mismo, demuestra el cinismo con el que el poder político local, y el conjunto de los partidos patronales, se manejan a la hora de golpear el bolsillo de los laburantes.
¡Denunciamos al gobierno local de Acción Marplatense por este ajuste y represión!
¡Denunciamos a la UCR, quien a través de su candidata "ganadora" Vilma Baragiola, actual presidenta del consejo deliberante, impulsó en complicidad dicho aumento!.
¡Denunciamos al conjunto de los partidos patronales, que por acción u omisión, son cómplices de este aumento,
exigimos la inmediata libertad de los compañeros detenidos,y llamamos a redoblar la apuesta para frenar este ajuste!
Movimiento de izquierda Revolucionaria, Mar del Plata, 10 Enero.
jueves, 2 de enero de 2014
Comunicado
Un nuevo año comienza y desde toda la militancia mirista queremos compartir con el pueblo trabajador nuestros mejores sueños y esperanzas para el 2014. Este 1° de Enero homenajeamos los 55 años de la gloriosa Revolución Cubana que resiste con entereza y sigue siendo una referencia para todos nosotros y nosotras. Y en abril recordaremos, a 10 años, la dignidad del docente Carlos Fuentealba, luchando por un salario justo y por la educación pública, ejemplo de nuestra clase trabajadora que pelea y no se rinde.
Sueños, esperanzas y esfuerzos de toda nuestra militancia, con estos ejemplos, que estarán puestos en profundizar la construcción de un proyecto revolucionario que abra las puertas a una vida digna para todos y todas. Un año de luchas que esperamos nos permitan fortalecer lazos de unidad con otras organizaciones del campo popular, en la perspectiva de poner en pie una alternativa política anticapitalista, antiimperialista, antipatriarcal y socialista.
-Por un 2014 de lucha y unidad para avanzar en la conformación de una alternativa política de los de abajo.
- Por el poder obrero y popular. Por el socialismo.
Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(1/1/14)
viernes, 13 de diciembre de 2013
Editorial AV Nro.60
Haciendo los “deberes” para el mercado
El gobierno nacional busca recomponer su relación con el “establishment”. Necesita atraer inversiones extranjeras y endeudarse con organismos internacionales para suplir la caída de las reservas. Mientras tanto, acelera el ritmo de devaluación del peso.
Desde hace un par de meses, el gobierno nacional viene implementando una curiosa forma de “profundizar el modelo”, bastante a contramano de la reivindicación “nacional y popular” que el kirchnerismo adjudica a su gestión de gobierno.
A mediados de septiembre reabrió por tercera vez el canje de deuda para pagar a los tenedores de bonos que no ingresaron en los dos anteriores procesos de canje. Días después, arregló con cinco multinacionales que litigaban contra Argentina ante el CIADI (reconociéndole de hecho jurisdicción a este tribunal internacional del saqueo, que responde a los intereses de los capitales multinacionales y las potencias imperialistas).
El acuerdo con la multinacional petrolera yanqui Chevron, para la explotación de Vaca Muerta en Neuquén, mediante el método del fracking, supuso un salto de calidad enorme en esta orientación de entrega y dependencia, que es justificada con argumentos que apelan al pragmatismo imprescindible de política económica. En la misma línea, va el más flamante anuncio del acuerdo para el pago de 5.000 millones de dólares con la petrolera española Repsol en concepto de indemnización por la expropiación parcial de YFP, en otra muestra más del antiimperialismo de “patas cortas” que enarbola el kirchnerismo.
“Deberes”, reservas y devaluación…
Como se ve, el gobierno nacional está haciendo todo lo posible para volver a ser un país confiable para el mercado financiero internacional. Como “buen alumno” apunta a hacer todos los “deberes” que el sistema financiero le exige como condición para acceder al crédito externo, lo que de concretarse dará lugar a un nuevo ciclo de endeudamiento con organismos financieros internacionales, que será negociado por el ex ministro de economía Hernán Lorenzino.
Como embajador argentino ante la Unión Europea y al frente de la recientemente creada unidad especial para renegociar deuda externa, con sede en Bruselas (Bélgica), Lorenzino coordinará las negociaciones con los fondos buitres, el Club de París y con el mismo FMI, con quien Argentina está consensuando un nuevo índice de precios luego de la destrucción de las estadísticas públicas a raíz de la intervención del INDEC.
El problema de fondo que presiona hacia este “viraje ortodoxo” es la caída imparable de las reservas del Banco Central, que en la actualidad se ubican en una cifra crítica apenas arriba de los US$30.000 millones. La pérdida es constante y la Casa Rosada no logra revertir la tendencia. Para tomar real dimensión de esta declinación hay que tener en cuenta que en enero de 2011 las reservas ascendían a los US$ 52.600 millones aproximadamente (es decir, que en apenas tres años se perdieron más del 41% de las reservas).
Mientras tanto, aunque no lo admita, el gobierno nacional acelera el ritmo de devaluación del peso para ir “sincerando” poco a poco el tipo de cambio actual y acortar la brecha con el “dólar blue”.
De algún modo, luego de su derrota electoral en las legislativas, el gobierno está tomando como propio lo fundamental del programa económico del Frente Renovador de Massa. Y no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta del impacto negativo en el consumo popular que tendrán estas medidas.
Nuevo gabinete para dos años agitados
El complemento de esta orientación son los cambios en el gabinete de ministros, que apuntan a generar un equipo político renovado para la administración de estas políticas. La designación de Jorge Capitanich, con un protagonismo inédito para un ministro en estos diez años de gestión kirchnerista, es un guiño para el PJ y la liga de gobernadores peronistas. A la vez, cumple la función de instalarle a Scioli un pre-candidato presidencial un poco más “propio” para disputar la sucesión en representación del oficialismo.
Por su parte, la llegada de Axel Kicillof a Economía, además de un mayor espacio para La Cámpora, tiene el condimento de permitir cierto barniz “keynesiano” a políticas económicas básicamente ortodoxas. En este marco, la salida de Guillermo Moreno del gobierno resultaba inevitable ya que su continuidad resultaba un obstáculo insalvable para lograr la “credibilidad” suficiente ante los empresarios y la opinión pública. Las otras modificaciones en el gabinete también van en línea con los objetivos políticos y económicos que el gobierno nacional se pone por delante.
De conjunto, estos cambios buscan un nuevo equilibrio de fuerzas dentro del oficialismo, con gestos para cada sector en el que intenta apoyarse Cristina (el PJ y la juventud kirchnerista rentada por el Estado), con el fin de oxigenar el plantel político que debe afrontar los dos años finales de mandato de la Presidenta, que pintan agitados.
A profundizar la lucha popular
Sin duda, la implementación de un programa de estas características -de “enfriamiento” no declarado de la economía- se hará sentir entre nuestro pueblo. La aceleración de la devaluación del peso impactará sobre los salarios obreros y va a meter mayor presión a la inflación de los productos de consumo popular.
También son de esperar fuertes incrementos de tarifas en servicios, mientras ya se conoció la intención del gobierno de imponer los conocidos (y silenciados) “techos salariales” en las negociaciones paritarias del 2014 y la oposición en lo inmediato a las bonificaciones de fin de año que reclaman distintos gremios para paliar el retraso salarial.
Nuevamente quieren que seamos las y los laburantes los que paguemos los costos de una crisis ajena. Por eso es de esperar también un recrudecimiento de la política de criminalización de la protesta social para condicionar a la lucha popular. En este marco, y con la Ley Antiterrorista vigente, una eventual condena para los compañeros de Las Heras, por la histórica pueblada del 2006, servirá como escarmiento ejemplar para la clase obrera en nuestro país. Una revancha de los patrones por la osadía de los obreros que se animaron a cuestionar las ganancias empresariales.
Algo similar sucede con la reciente detención de los compañeros Fernando Esteche y “Boli” Lescano del MPR Quebracho, por el legítimo escrache realizado luego del asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba en abril de 2007. Mientras los compañeros son encarcelados, al rechazar la Corte Suprema el Recurso de Queja presentado por la defensa de ambos, el responsable político de la represión, el ex gobernador Jorge Sobisch, sigue absolutamente impune y jamás pisó ni por cinco minutos una comisaría.
Sin embargo, no podemos dejar amedrentarnos ni la judicialización de la lucha popular ni por la represión. Nuestro pueblo tiene una enorme experiencia de lucha en estas últimas décadas, de pelea por una vida digna en nuestros lugares de trabajo, barrios, Universidades y colegios.
Defendamos nuestras condiciones de vida con el protagonismo del pueblo trabajador, en la calle, con organización y lucha desde las bases, por salario, trabajo, vivienda, salud y educación para todos.
Por una Navidad sin hambre ni presos políticos.
Rebelión de diciembre de 2001
Superar los desafíos pendientes, unir a los revolucionarios
Doce años se cumplen ya de ese hecho que irrumpió en la escena política argentina y modificó nuestra conciencia militante. La Rebelión Popular del 2001 sacudió el polvo de nuestras concepciones y alteró las voluntades. Para muchos parecería una foto de décadas atrás. Pero esa rebelión fue el desenlace de un lento período de resistencia de los trabajadores y el pueblo, que tuvo sus inicios en la lucha contra las privatizaciones y la desocupación, y que lograron encontrar ámbitos permanentes de acumulación.
El pueblo, masivamente en las calles, decía basta al saqueo de la década anterior, basado en el modelo neoliberal que había vuelto hegemónico al sector financiero dentro de nuestro capitalismo dependiente. La crítica al régimen político se sintetizaba en la consigna “que se vayan todos” y la unidad de las clases medias y los sectores populares parecía encontrar un puente en la consigna “piquete y cacerola, la lucha es una sola”. La crisis de los sectores de la burguesía que se peleaban por definir la continuidad del modelo entre la dolarización y la devaluación generó un tiempo de suspenso que fue llenado con movilizaciones, cortes, ocupaciones y el encuentro de otro horizonte posible parecía despuntar al alba.
Grandes movilizaciones siguieron a ese diciembre, donde las asambleas populares, el movimiento piquetero, las fábricas recuperadas y diferentes organizaciones nos manifestábamos y reconstruíamos ese sueño de poder dar vuelta la tortilla, y que los que se habían enriquecido a costa de la sangre y sudor del pueblo, perdieran sus privilegios. Nosotros fuimos parte de ese pueblo en las calles, fuimos parte de esa resistencia y de esa lucha que de a poco fue organizándose. Pero también fuimos haciéndonos conscientes de que poner en pie una alternativa revolucionaría y socialista era un desafío mucho mayor y que necesitaba de herramientas concretas a través de las cuáles potenciar el avance popular y quebrar el poder de las clases dominantes. Nuestra organización surgió pocos años después, como consecuencia de esa búsqueda, pero quizás no ha tiempo como para marcar un norte, quizás no ha tiempo como para lograr confluir con otras organizaciones hermanas y aunar esfuerzos por evitar el cierre de la crisis de dominación y la recomposición del régimen político.
La movilización popular frente a la recomposición del régimen
Son muchos ya los que señalan a los años ‘96 y ‘97 como el momento de inicio de un proceso de profundización de la resistencia al neoliberalismo menemista y a su continuidad aliancista (De La Rúa-Álvarez). Los sucesos en Plaza Huincul, Cutralcó y Mosconi dan nacimiento al movimiento piquetero. Este irá desarrollándose poco a poco y ampliándose desde el interior, producto del desmantelamiento de las economías regionales, hasta el conurbano bonaerense sembrado de fábricas cerradas, miseria y desocupación. Su rol como sector dinamizador del enfrentamiento contra la desocupación y la resignación a la pobreza lo ubicarán como el actor protagónico de estos años.
Los saqueos del día 19 fueron precedidos por saqueos en varias provincias del interior, y continuados por el cacerolazo de esa misma noche y la lucha de calles del 20, que dejó un saldo de cuarenta compañeros asesinados en todo el país. La renuncia de Cavallo primero y de De La Rúa después habría ese emocionante período de movilización de masas
La etapa posterior al 2001 estuvo marcada por un ciclo de movilizaciones que se mantuvieron en alza hasta la represión del Puente Pueyrredón en junio de 2002. En ese momento el movimiento piquetero había logrado articular un plan de lucha unificado entre las diferentes vertientes de las organizaciones (Coordinadora Aníbal Verón, CCC, Polo Obrero, MST, CTD, MTR). El entonces presidente Eduardo Duhalde buscó detener la protesta mediante una represión brutal y ejemplificadora con el objetivo de recuperar el poder del Estado, que se cobró la vida de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. El miedo a que la crisis se profundizara llevó a que las clases dominantes buscaran poner un freno, y dar paso a la convocatoria a elecciones. Perseguían el objetivo de descomprimir la situación, apoyándose en medidas de ayuda social, como fueron los planes Jefes y Jefas de Hogar. Duhalde se encargó de hacer el trabajo sucio mediante la represión y la salida devaluacionista que transfirió miles de dólares desde los trabajadores hacia los sectores clave del empresariado argentino recuperando su rentabilidad y permitiendo un nuevo ciclo de acumulación.
Efectivamente, parecería ser que las grandes movilizaciones entraron en descenso y hubo una especie de reflujo a partir de esa fecha. La elección de Néstor Kirchner en 2003, generó el recambio en la clase política, que a través de la represión selectiva, y de ciertos gestos y un discurso que reivindicaba banderas de lucha del campo popular, logró dividir al movimiento piquetero y las organizaciones de Derechos Humanos primero, y al resto del movimiento social después. Acompañado por una situación económica internacional favorable, y basado principalmente en las exportaciones de commodities, el nuevo gobierno pudo recuperar ciertos parámetros macroeconómicos, acumular reservas, generar superávit fiscal y empezar un proceso de desendeudamiento con base en la negociación con los acreedores y el pago de la ilegítima deuda externa. Todo esto fue permitiendo restablecer de a poco cierto orden y “normalidad”.
Sostenido en diferentes ejes de continuidad, el kirchnerismo se fue abriendo paso. El pago de la deuda, la precarización laboral y el trabajo en negro, el avance de la sojización y la minería trasnacional, la represión a las luchas populares, el férreo control territorial que garantizan los intendentes, etc. Las luchas no fueron pocas: allí estuvieron el Casino y los subtes, el asesinato de Carlos Fuentealba, la expropiación de Zanón y el control obrero, la desaparición de Julio López, etc.
Una nueva crisis pareció detener el proceso de recomposición, cuando estalló el conflicto por la resolución 125, que implicaba elevar las retenciones a las exportaciones de la soja, y que dividió momentáneamente al bloque de poder en el 2008 y que llevó a la derrota electoral del kirchnerismo en 2009. El proceso kirchnerista se mantuvo ambiguo, con medidas que representaban ciertos cambios en algunas condiciones de vida de los sectores populares y algunas medidas de carácter democrático como fueron la Ley de Medios y la Asignación Universal por Hijo. El aparente cambio de rol del Estado, siempre comparado con el menemismo, no termina de resolver la situación de pobreza que persiste, ni la precarización laboral, ni el trabajo en negro, ni el saqueo de nuestros recursos naturales, ni logra poner en pie un modelo de desarrollo independiente.
Desde algún tiempo ya, y tal como venimos desarrollando en nuestro periódico, se viene observando un lento desgaste del kirchnerismo, que hace aguas por todos lados. Desgaste a nivel de masas, porque demostró no ser ninguna solución para los problemas que aquejan a nuestro pueblo; desgaste por arriba, porque hay sectores dominantes que pretenden descargar sin medias tintas la crisis sobre el pueblo, mientras el kichnerismo intenta “dosificar” el golpe; desgaste al interior del propio peronismo, expresado en la ruptura del massismo y la disputa con Scioli.
El camino recorrido y las tareas pendientes
En estos últimos años, la clase trabajadora y el movimiento popular no han logrado salir de una posición defensiva, ni constituir un proyecto de transformación social radical. Estamos convencidos que para superar la situación de la izquierda a nivel general, es necesario ensayar nuevas experiencias de acercamiento entre las organizaciones que entendemos que es fundamental construir un poder obrero y popular que nos coloquen en otro plano de la lucha política. Pese a nuestras diferencias en aspectos organizativos, el espectro de lanueva izquierda son los compañeros y compañeras con los cuales venimos transitando caminos de unidad y de articulación. Pero a la vez, creemos que para lograr construir esa alternativa política hoy ausente, es necesario reagrupar a los destacamentos en una herramienta organizativa, forjada al calor de las luchas y con el mayor despliegue nacional que permita poner en pie un Partido Revolucionario de la Clase Obrera y el Pueblo. Esta tarea no es resolución exclusiva de unos pocos militantes, ni de algunos núcleos políticos, sino que es un proceso histórico que debe tener raíces en la clase trabajadora y sus sectores estratégicos, pero que no será posible tampoco, sino asumimos ese desafío desde lo que somos hoy.
Son enormes desafíos, pero nos impulsa la convicción intransigente de que los trabajadores y trabajadoras tenemos que asumir la necesidad de avanzar por el camino de la independencia política de nuestra clase, construyendo nuestras propias herramientas políticas, desarrollando desde abajo las bases materiales de nuestras propias fuerzas, para alumbrar la Revolución Socialista que los pueblos de nuestro continente necesitan para conquistar el derecho a una vida y a un futuro dignos.
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