viernes 18 de diciembre de 2009
Editorial Diciembre
Los voceros del establishment a nivel internacional y también local repiten una y otra vez que el final de la crisis está ahí nomás, muy cerca. Sin embargo, la creciente y rápida desvalorización del dólar muestra la debilidad de la economía norteamericana, lo que repercute sobre las otras economías (por ejemplo, se revaloriza el euro en el “viejo continente” y el real brasilero a nivel regional).
Lo que estos analistas interesados dejan de lado es que esta “salida”, que viene dejando un tendal de millones y millones de puestos de trabajo destruidos en todo el planeta, se sustenta en bases aún más débiles, parasitarias y especulativas que las que permitieron al sistema capitalista mundial ir “zafando” de las crisis durante los últimos 30 años. El capitalismo supera esta coyuntura crítica acumulando contradicciones y tensiones que en un mediano plazo emergerán en una nueva crisis de más agudas manifestaciones. Nada nuevo bajo el sol: nafta para apagar un incendio.
En términos políticos, y por sus implicancias futuras para toda América Latina, la farsa electoral pergeñada por el gobierno golpista hondureño resulta el punto más destacado. De esas elecciones truchas, en las que se produjo un nivel de abstención superior al 60%, emerge un presidente de cartón, Porfirio Lobo, sin ninguna legitimidad, que ya está siendo desconocido por el grueso de la comunidad internacional. Sin embargo, no debemos perder de vista que las respuestas institucionales que puedan dar distintos gobiernos burgueses “progresistas” no pueden frenar ni revertir un golpe de estado, como quedó demostrado. Hay que grabar a fuego la enseñanza que aquello que no se genera desde los sectores populares, no se reemplaza con el simple apoyo institucional de terceros países. Al contrario, la confianza en esas intervenciones internacionales lleva indefectiblemente a la derrota.
Argentina: repunte económico, debilidad política
También en nuestro país las lecturas optimistas de recuperación en el plano económico se hacen presentes, sobre todo propaladas desde la Casa Rosada a través de sus principales figuras. El repunte del precio de los bienes que exporta Argentina al mercado mundial (la soja fundamentalmente) y el freno en la caída del empleo no registrado, sostienen materialmente
estas miradas y alimentan las fantasías del kirchnerismo. Puestos a soñar, y reforma política mediante, los pingüinos imaginan una segunda vuelta en las elecciones en el 2011 que les permita imponerse ajustadamente a un candidato de derecha o, en el peor de los casos, perder pero retirándose con un considerable porcentaje de apoyo. En tanto, el asesino de Puente Pueyrredón y ex presidente, Eduardo Duhalde, ya habla sobre la necesidad de un “gobierno patriótico de unidad nacional” entre peronistas anti-K y radicales para enfrentar al oficialismo.
Con la mirada depositada en este escenario futuro, la decisión del gobierno nacional de avanzar con el aumento del gasto público (fundamentalmente a través del subsidio “universal” por hijo) apunta centralmente a recuperar el voto que el kirchnerismo perdió en el conurbano bonaerense a manos de Francisco De Narváez, además de reforzar su dominio en otras regiones del interior de nuestro país.
Más allá de los deseos de unos y otros, los dos últimos años de mandato de Cristina K van a estar lejos de ser un camino de rosas, mientras se va perfilando para el 2011 un gobierno de fuerte debilidad política, independientemente del signo político que tenga.
Lucha y organización
Si efectivamente se consolidan algunos niveles de reactivación económica durante el 2010 el gobierno nacional va a tener margen para dar ciertas concesiones; pero al mismo tiempo esta situación va a favorecer el desarrollo de procesos de lucha que en muchos casos pueden ir por
fuera de los marcos de la burocracia sindical, lo que ya se expresa como incipiente tendencia en estos días. Las diatribas de Juan Belén, el burócrata de la UOM, contra la “zurda loca” –¡en referencia a la CTA!- expresan las inquietudes que despierta este asunto.
Sin sobreestimar su extensión en relación con el conjunto del movimiento obrero argentino, por estos días está en el centro de la discusión cómo sostener y desarrollar la organización en los lugares de trabajo.
En este sentido, debemos apuntar a la conformación de cuerpos de delegados y comisiones internas organizadas desde abajo, que resultan muy difíciles de controlar para la burocracia sindical de cualquier signo, y de ahí la preocupación que despierta la eventual multiplicación de estas experiencias. En este escenario, nuestra prioridad tiene que ser apostar a los procesos de organización por la base de la clase trabajadora.
Con ese fin resulta imprescindible aprovechar al máximo cada grieta que se abra a partir de la interna entre la CGT y CTA; o dentro del peronismo mismo, pues siempre impacta con tensiones y contradicciones a nivel de gobernaciones, municipios y barriadas, que deben ser capitalizadas para impulsar con fuerza la intervención independiente en todos los planos y ámbitos donde se desarrolle nuestra práctica política.
Necesitamos un partido de clase
Desde el 2001, el mes de Diciembre simboliza para nuestro pueblo el justo ejercicio de la resistencia ante la injusticia y la traducción de ese derecho en rebelión popular. A 8 años de aquellas históricas jornadas, que marcaron a fuego la subjetividad de toda una nueva camada
de activistas y militantes del campo popular, se mantiene vigente el desafío de gestar una profunda y radical transformación social favorable a los sectores populares.
Con esa vocación de cambio se hace necesario profundizar la inserción en lo más profundo del pueblo trabajador: en el corazón de la clase obrera industrial, en las barriadas populares, en el movimiento estudiantil y la juventud en general, procurando ser parte activa de las luchas que protagonizan diversos sectores de nuestro pueblo.
Inseparable de esta tarea, va de la mano la necesidad de construir organización política en los sectores más destacados de la vanguardia obrera y popular, redoblando para ellos nuestros esfuerzos orgánicos y nuestras iniciativas de agitación y propaganda socialistas.
MIR nace con el objetivo excluyente de aportar a la construcción de un partido de la clase obrera y el pueblo, la herramienta histórica que estuvo ausente en diciembre de 2001, lo que impidió que ese estallido popular pueda resolverse políticamente a favor de la clase trabajadora.
Este instrumento político de transformación revolucionaria es la herramienta que indudablementenecesitaremos para afrontar con posibilidades de victoria los nuevos capítulos de lucha y rebelión que, sin duda, nuestro pueblo escribirá en los próximos años.
lunes 14 de diciembre de 2009
Comunicado de Prensa
11 de diciembre 2009, Las Salinas Gdor. Costa, Puel Mapu – Chubut
Comunidad Mapuche Tehuelche Valentín Sayhueque
La gente de Valentin Sayhueque, hoy en Gdor. Costa, fue radicada en 12 leguas de campo, en la zona de Las Salinas, en el año 1889 como parte de la política indígena del gobierno nacional implemento con la denominada Campaña del Desierto que dirigió Julio Argentino Roca.
Su autoridad fue reconocida en un extenso territorio, cuya dinámica de organización se legitimaba en alianzas y solidaridades que funcionaban a partir de relaciones de parentesco, políticas y económicas entre distintos caciques y capitanejos.
En aquel contexto desde los años 1860 hasta l avance del ejercito argentino sobre territorio indígena, fue reconocido por el mismo estado como Jefe de la Gobernación de las Manzanas territorio que comprendió el sur del Neuquen, Chubut y norte de Santa Cruz.
La historia de su gente de ahí en mas es el reflejo de los objetivos que tenia el estado de fragmentar a todas las familias indígenas y expropiar sus tierra. Producido el avance militar la gente, evitando el sometimiento, enfrentan a las tropas militares y deben abandonar Neuquen, hasta que después de un parlamento se rinde en Junín de los Andes.
El peregrinaje de su gente continuo. Fueron llevados a pie a Carmen de Patagones, tomados un hijo suyo prisionero por el gobierno para garantizar su rendición, el resto de su gente fue encerrada en campos de concentración en Río Negro. Repartidos como mano de obra o en el mismo ejercito en Mendoza, Buenos Aires, Tucumán o Entre Ríos, t prisioneros en la Isla Martín García.
Como a otros caciques a el se lo relocalizó con un reducido grupo de su familia en Las Salinas, Chubut. Ya para 1908 la casa de comercio Lahusen, aduciendo una deuda nunca comprobada, le embarga esas tierras. Las que posteriormente pasaron a otros “dueño” por ventas sucesivas.
Fue en ese contexto que en el año 1944 la familia Sayhueque, que había logrado seguir en parte de esas tierras, fue desalojada por gendarmería nacional. Quienes los dejan en el pueblo de Gobernador Costa. Son ellos los que hoy se conforman como “Comunidad Mapuche Valentín Sayhueque”
Jorge Saihueque
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